Grande fue mi sorpresa cuando tiempo atrás un amigo que es ingeniero forestal, me dijera que mi planta estaba estresada.
Ahora que lo pienso, la planta tenía hojas secas, las raíces estaban medias salidas, y el macetero era francamente pequeño, daba una sensación de angustia el solo verla, como que se estaba ahogando. No fue siempre de esta forma. En un principio la tenía en un macetero plástico (en el que la compré) aquí la planta al parecer vivía feliz ya que no habían indicios -los que antes mencioné- de estress o infelicidad.
Fue mi mala desicion la que trajo el infierno a la pobre planta. Un sentimiento de pena, rabia contra mi mismo, y determinada desicion de revertir la situación llenó mi conciencia. Paso siguiente desocupé inmediatamente un macetero que tenía con tierra y trasvasigé la planta de su macetero estresante a este reciclado pero cómodo modelo que prometía maravillas.
Pregunte a mi amigo que debía hacer para mejorar la planta, y me dijo que la dedicación y cuidado eran el secreto ( que básicamente me dejaba donde mismo). Al insistir un poco mas me dio el ABC del cuidado de las plantas. Nunca pensé activamente en como seria sentir empatía por una planta hasta que me tocó vivir el caso en carne propia.
Bueno, me propuse a cuidarla y dedicarle tiempo a mi planta con la inquietud que llegara a ser la misma que antes. Siguiendo las instrucciones al pie de la letra la regaba día por medio, le eche algo de abono y cambiaba de lugar con la esperanza que ese nuevo lugar le gustara. Ya han pasado varios meses y mi planta se ha mejorado, pero aun no es la misma. No creo que realmente que vuelva a ser como era.
Ahora es, simplemente distinta, herida -aun luce algunas hojas marchitas y secas-.
Ahora pienso colocarle música de mozart para niños...
sábado, 23 de octubre de 2010
lunes, 18 de octubre de 2010
La importancia de escalar una roca...

Cuando me enfrentaba a una pared para escalar, solía sucederme que no se veían con claridad las tomas para escalarlas (pequeñas regletas, salientes o formas en la roca que permiten ascender en la ruta), y me era inevitable sentir esa incertidumbre tan característica que se presenta cuando uno no sabe lo que depara el futuro.
Cuando ya estaba en la roca (aunque es un hobby y se supone que a uno le gustan los hobbies), el nerviosismo disminuía un poco, y la prioridad era resolver la problemática de ascender. El riesgo era evidentemente caerse. (Entiéndase que en estos casos uno ve que esta solo en el mundo escalando en la roca, y que el compañero que está asegurando abajo no existe aunque la cuerda que pasa en frente de uno haga evidente su presencia)
Después de tanto tiempo viviendo conmigo he aprendido que tiendo a sobre valorar los riesgos, lo que a veces me produce cierta inamovilidad -a quién no le ha pasado- que es justamente lo que hay que regular en la escalada. Bueno la cosa es que he aprendido es a no ser demasiado grave con estas cosas. No se trata de ser dejado y que me pasen todo tipo de cosas, sino mas bien a una filosofía de andar liviano por la vida.
En fin, a medida que uno sube y mira para abajo, se da cuenta que la alternativa que se tomó fue una sola de muchas, y que las opciones que tomamos ahora viéndolas desde arriba tenían todo el sentido del mundo (aunque no lo pareciera en el momento). Entonces recuerdo lo ansioso que estaba al principio, y vuelvo a pensar que para lo próxima vez debiera estar mas tranquilo... hasta que de nuevo me enfrento a la roca.
El inicio...
Este es la primera entrada de mi blog. Aquí publicaré cosas que me pasan, que creo serán un aporte para los demás, o temáticas de la vida que quiera compartir.
Un saludo a todos aquellos que se aventuren aquí.
Un saludo a todos aquellos que se aventuren aquí.
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