Personalmente, creo que todos nacemos en una ignorancia relativa a cada uno, y que es responsabilidad individual y de sociedad ir despejándola. Hoy más urgente que en otras épocas.
He vivido en una ignorancia que empieza a develar sus profundidades. La conexión que existe entre mis acciones y mi crecimiento tiene un consecuencias insospechadas, que hasta hace poco mi conciencia no alcanzaba a percibir.
Un pensamiento desencadena emociones, palabras, acciones y caracteres y cada una de éstas surte el mismo efecto con las demás de forma recursiva. Toda acción tiene una consecuencia en mi mismo, a nivel físico, emocional y espiritual.
Sin embargo la sorpresa es la interconexión que existe entre nosotros, como raza, especie e integrantes de los organismos de este planeta, universo y planos que puedan haber. Nuestro sufrimiento es responsabilidad de nosotros y tiene origen en nosotros mismos y las relaciones-organizaciones que mantenemos. Nuestra imposibilidad para ver las consecuencias de nuestros actos, nos impide ver las soluciones a lo que llamamos problemas. Es esa red de acción entre organismos que gatilla nuestra felicidad y nuestro sufrimiento. El plural utilizado no es simplemente para agrupar un conjunto de individuos en la acción, sino para acentuar la inter-responsabilidad en el hacer.
Cuando veo este fenómeno de la interdependencia en mi linea de tiempo, es decir en las acciones que voy a realizar y relacionar desde que nací y hasta que morí es alarmante la posibilidad de generar sufrimiento en mi y en los que me rodean, e impresionante la posibilidad también de generar y sostener la felicidad en los mismos individuos. Cada vez que hago crecer mis círculos de influencia (los mismos a los que se refería Covey en sus 7 hábitos), mi capacidad de hacer uno o lo otro y en consecuencia mi responsabilidad crece abismalmente o exponencialmente.
Las emociones y estados de ánimo son contagiosos. Al hacer el bien (generar felicidad sana) o mal (generar sufrimiento) en la persona o grupo objetivo estamos afectando también a sus círculos de influencia indirectamente y sucesivamente. Las emociones y estados de ánimo permiten ciertas acciones de mejor manera que otras.
Por supuesto que este tema requiere una revisión mucho más profunda, que sin duda en mis meditaciones realizaré. Cabe decir eso sí que este pensamiento en conciencia me ha hecho medir mucho mejor mis palabras, mis acciones, mis pensamientos, mis relaciones y tendrá un efecto en mi vida y en las que me rodean.
Que pasaría si nos reencarnáramos? Las consecuencias serían aún más insospechadas y un nuevo sentido de aprendizaje y justicia me llega a la mente. Es lo que Cloud Atlas hace, muestra una posibilidad de consecuencias insospechadas, con la liviandad de la ficción para pasar el amargo de forma más agradable y con un paquete de cabritas...
Namasté...

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