Grande fue mi sorpresa cuando tiempo atrás un amigo que es ingeniero forestal, me dijera que mi planta estaba estresada.
Ahora que lo pienso, la planta tenía hojas secas, las raíces estaban medias salidas, y el macetero era francamente pequeño, daba una sensación de angustia el solo verla, como que se estaba ahogando. No fue siempre de esta forma. En un principio la tenía en un macetero plástico (en el que la compré) aquí la planta al parecer vivía feliz ya que no habían indicios -los que antes mencioné- de estress o infelicidad.
Fue mi mala desicion la que trajo el infierno a la pobre planta. Un sentimiento de pena, rabia contra mi mismo, y determinada desicion de revertir la situación llenó mi conciencia. Paso siguiente desocupé inmediatamente un macetero que tenía con tierra y trasvasigé la planta de su macetero estresante a este reciclado pero cómodo modelo que prometía maravillas.
Pregunte a mi amigo que debía hacer para mejorar la planta, y me dijo que la dedicación y cuidado eran el secreto ( que básicamente me dejaba donde mismo). Al insistir un poco mas me dio el ABC del cuidado de las plantas. Nunca pensé activamente en como seria sentir empatía por una planta hasta que me tocó vivir el caso en carne propia.
Bueno, me propuse a cuidarla y dedicarle tiempo a mi planta con la inquietud que llegara a ser la misma que antes. Siguiendo las instrucciones al pie de la letra la regaba día por medio, le eche algo de abono y cambiaba de lugar con la esperanza que ese nuevo lugar le gustara. Ya han pasado varios meses y mi planta se ha mejorado, pero aun no es la misma. No creo que realmente que vuelva a ser como era.
Ahora es, simplemente distinta, herida -aun luce algunas hojas marchitas y secas-.
Ahora pienso colocarle música de mozart para niños...
1 comentario:
si esta muy estresada..podrias intentar moler un armonyl y agregarlo al abono :D, en un de esas funciona.
Publicar un comentario